Tormenta y montaña

Imposibilidades de la imagen. Imposibilidades de la palabra. Lo imposible como resguardo de aquello tan propio de la contingencia, tan particular que no puede ser traducido. Y en la misma acción, aunque en secreto, lo imposible que rebasa su aparente umbral límite y trasciende hasta llegar a ser de nuevo una posibilidad que contiene a todas las posibilidades.
Lo que veo, siento, entiendo y expreso tiene tantos huecos que aunque estemos ante una imagen porosa, igual desborda.

 

 

 

Aguas de verano

“El lugar es una encrucijada vaporosa, abierta. Hay una serie de marcas en el espacio que señalan algo. Incomprensible. Las paredes son irregulares y al tacto se sienten rugosas. Allí los dolores, por más tremendos que sean, no pueden verbalizarse. Es una imposibilidad del dolor en ese espacio. Al no poder doler en palabras, desaparece.  Sin embargo, sobre el pequeño puente por momentos oculto que está más arriba, algo se condensa de manera inexplicable. Allí la tensión se expande…”